A pesar de que la visita a la casa del arzobispo no estaba agendada, el candidato afirmó que se trató de una “cortesía”.
El candidato del PAN a la Presidencia, Felipe Calderón, se reunió ayer en privado con el arzobispo de Guadalajara, Juan Sandoval Íñiguez, en la casa del jerarca católico por espacio de 40 minutos.
A pesar de que el encuentro entre el candidato y el prelado no estaba dentro de la agenda de trabajo, Calderón afirmó que era una “visita de cortesía” dentro del marco de sus compromisos privados.
En rueda de prensa, el abanderado panista sostuvo que seguirá propiciando encuentros con los líderes religiosos del país, sin importar la fe que profesan.
“Mi intención es hablar con los líderes, no sólo de la iglesia católica sino de todas las iglesias en México y quiero dar un mensaje de apertura, de tolerancia, de pluralidad y también estoy compartiendo con ellos y con muchos líderes mi propuesta de impulsar los valores en la sociedad mexicana y los valores en el gobierno”, explicó.
Desde que inició su campaña, Calderón Hinojosa se ha reunido con dos arzobispos: Luís Morales Reyes, San Luís Potosí, y Sandoval Íñiguez, Jalisco.
A más de año y medio de haber sido destapado por el gobernador panista Francisco Ramírez Acuña, Calderón regresó ayer a la perla tapatía para cerrar su primera gira proselitista con un mitin que no rebasó todas las expectativas.
Si bien se congregaron miles de personas, no se llenó la plaza de la Liberación. Un camión de la SEP del programa Viaja, Conoce y Aprende, con las placas 9-GJTA90 fue utilizado para transportar a militantes. Se dio también el caso de policías estatales que exhibían brazaletes de Acción Nacional.
Previo al discurso de Calderón, el comité estatal panista tomó protesta a los candidatos a gobernador, Emilio González Márquez, y a los senadores, Hector Pérez Plazola y Alberto Cárdenas.
El mandatario estatal y operador de Calderón durante la contienda interna, Ramírez Acuña no hizo acto de presencia en el mitin; sólo acompañó al candidato en una comida privada que se organizó posteriormente con 200 empresarios de la Cámara de Comercio de la región.
El acto proselitista quedó marcado por la religiosidad de sus diferentes oradores, quienes alargaron sus discursos ante la visible impaciencia de Calderón.
“Por el amor de Dios, que no regrese al PRI”, lanzó, por ejemplo, González Márquez al final de una arenga que se dedicó también a enumerar las víctimas del pasado: “la sangre derramada en Tlatelolco, la soledad de las viudas, el sacrificio de Maquío, el asesinato del cardenal (Juan Jesús Posadas Ocampo), el error de diciembre y la devaluaciones”.
El ex contrincante de Calderón, Alberto Cárdenas, demandó, por su parte, a los electores no arrastrar ningún “tufo” del pasado y llamó a apoyar al abanderado presidencial, un político “visionario, recto y honesto”.
Cuando por fin le tocó hablar, Calderón pidió a los mexicanos liberarse de tabúes y espantar a los fantasmas del pasado, sea el del PRI “corrupto y corruptor” o el del PRD, “demagógico e irresponsable”.
Cerca del pueblo
En busca de popularidad, el ex secretario de Energía trató de acercarse a los jaliscienses. Antes del amanecer, Calderón Hinojosa se paseó por un pasillo de la Central de Abastos para escuchar las demandas de los bodegueros y comerciantes del lugar, pero pocas personas se percataron de su presencia.
Más tarde, recorrió en bicicleta la avenida Vallarta cerrada a la circulación cada domingo gracias al programa dominguero RecreActiva. Sólo algunos ciclistas prestaron atención a él. Quienes sí se volvieron locos por su idea fueron los elementos del Estado Mayor Presidencial encargados de su protección, pues tuvieron que correr a su lado durante todo el trayecto.
Pero la iniciativa que se quiso más popular fue la de tomar el metro para arribar al mitin. En la estación Juárez, el candidato acompañado por su esposa, Margarita Zavala, pagó su ficha y se subió a un vagón. Desafortunadamente se encontró vacío pues era domingo, por lo que Calderón se contentó de bromear con los camarógrafos que lo rodearon. Fue sólo cuando salió del metro Plaza Universidad y recorrió las últimas calles del centro que el público, en su mayoría joven, formó una comitiva para llevarlo al templete al grito de “Calderón, Calderón, presidente”.
Milenio.

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